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viernes, 17 de abril de 2020

Desde la mirada de una niña


Abrir la primera página de un libro y encontrarme con el recuerdo entrañable de Leopoldo Brizuela, lector de literatura, es un pequeño placer como lectora: “Llegué a Mavis Gallant gracias a Leopoldo Brizuela” dice Inés Garland en el prólogo del delicioso descubrimiento de Los cuentos de Linnet Muir de la escritora canadiense Mavis Gallant editados por Eterna Cadencia (2019) y seleccionados y traducidos por Garland.


Nunca había escuchado hablar de esta autora canadiense, a pesar de ser una ferviente lectora de escritoras mujeres y fiel seguidora, desde hace muchos años, de Alice Munro y Margaret Atwood, tal vez las escritoras más conocidas de este país.

Estos cuentos nos acercan una serie autobiográfica  donde la escritora ficcionaliza episodios de su infancia y juventud en Montreal durante la primera mitad del siglo XX desde la mirada de una niña y, luego, una joven, que descubre la desigualdad femenina en ese contexto sociohistórico y las dificultades de las mujeres para acceder al trabajo, la educación y la libertad.
Si bien no se trata de un libro para niñxs, es muy interesante cómo la autora relata las distintas historias que presenta desde la mirada sensible de una niña que va develando las capas sociales que ocultan situaciones de violencia hacia las mujeres, de desigualdad sexo-genérica, de subalternidad y opresión de las mujeres en la sociedad de la época.

“Ninguna infancia es inmune a la perturbación. Hay un temblor bajo los pies cuando un adulto en el que confiamos dice una cosa y hace otra. La reacción universal de un niño es decir ‘no es justo’. La pobre respuesta de ‘la vida no es justa’ no hace nada para restaurar el orden.”

“Voces perdidas en la nieve” narra desde la mirada de una niña cómo era la educación de las infancias en la época de entreguerras y, especialmente, la educación de las niñas. ¿Qué podían o no hacer las mujeres? ¿Qué saberes y experiencias tenían que tener antes de llegar a la vida adulta?
“El doctor” presenta al personaje de un médico desde la mirada de una niña que ausculta su comportamiento, su manera de vincularse con lxs pacientes y, especialmente, el vínculo que estable con ella. Dice la narradora: “Las mujeres son pacientes supuestamente peligrosas para los jóvenes doctores; las niñas perdidamente enamoradas deben ser peores.”

Y, para mí, el mejor cuento del libro: “En la juventud está el placer” en el que se narra la búsqueda de independencia económica de una joven luego de quedar desamparada. ¿Qué experiencias y obstáculos atraviesa en la sociedad patriarcal de la época? ¿Qué implica descubrir la posibilidad de sentir y experimentar sensaciones nuevas? ¿Qué desafíos le presenta la sociedad de la época?

En los otros relatos que conforman el volumen aparece la práctica de la escritura como espacio propio para las mujeres de la época como así también la reproducción de los estereotipos de género y las dificultades de vivir a contrapelo de lo instituido.

Los cuentos de Linnet Muir de Mavis Gallant son de una potente actualidad y muestran la mirada atenta de la escritora para contarnos historias que nos hablan de lo que nos pasa, de los deseos, las frustraciones, los roles impuestos y los proyectos de un futuro más igualitario.



viernes, 23 de diciembre de 2016

Una cuestión de mirada

Después de unos meses con mucho trabajo, muchas escrituras, congresos, seminarios y demás actividades académicas que me tuvieron muy ocupada, retomo el contacto.


En  post del 18 de marzo, comentaba mi viaje por Europa a través de los libros y las librerías y, ahí, había comentado uno de los hallazgos: Ojos de Iwona Chmielewska (Tramuntana, 2015), ganador del Premio de Ficción del concurso Bologna Ragazzi 2013. Ya con un pie en el próximo año, quiero compartir con ustedes mi lectura de este bellísimo libro álbum.

El cineasta ruso Andrei Tarkovski dice que la poesía no es un género literario sino una forma de vida. A mí me gusta decir que la poesía es una forma de mirar el mundo y de mirarnxs a nosotrxs mismos a través del lenguaje. Algo de eso hace esta autora polaca en este libro.

Ojos es una invitación a conectarnos con la dimensión sensible de nuestros cuerpos, las sensaciones, los sentidos  y la vida cotidiana a través de los ojos. El texto apela a interrogarnos por el uso del sentido de la vista y, a su vez, a reflexionar cómo aquellas personas que no pueden ver, pueden sentir de otras maneras y vivir su vida de otros modos.

En este libro, cada página nos coloca frente a unos ojos que hacen cosas y nos remiten a todas aquellas acciones que realizamos con la vista y, a su vez, dan cuenta de otras facultades o sensibilidades que desarrollan las personas no videntes. Asimismo, los ojos que van a apareciendo en las páginas del libro se transforman, a medida que vamos avanzando con la lectura, en otros ojos que nos rodean y que están escondidos en objetos y plantas de la vida cotidiana. Así, los ojos y la mirada puede estar presente en el moño de un regalo, en unas llaves, en unas flores, en la mirilla de una puerta, en los faros de un auto, en dos tazas de café, en el código Braille, en las perlas de un collar, en los planetas del sistema solar, entre tantas otras posibilidades.  


De algún modo, lo que propone la autora e ilustradora, es atrevernos a mirar de otro modo el mundo que nos rodea, a encontrar poesía en cada objeto que tenemos cerca, a mirar de un modo detenido y atento con nuestros ojos o con nuestra sensibilidad la vida cotidiana. La poesía puede estar ahí, donde menos lo esperamos.


Por otro lado, este libro apuesta a la literatura con conciencia inclusiva, sin perder de vista lo polisémico imagina lectores y lectoras que pueden conectarse con la poesía, la belleza, el arte desde la diversidad.  
“ (…) podemos ser felices por vivir.

Tanto si podemos ver como si no.”

viernes, 24 de junio de 2016

Hallazgos de un día cualquiera XIV: en mi biblioteca encontré unas nanas y una cebolla

Arreglando mi biblioteca, encontré el bello libro Nanas de la cebolla de Miguel Hernández ilustrado por Matías Acosta editado en el 2013 por Ediciones del Naranjo, que hace un tiempo me regaló mi amiga Natalia Jáuregui.


Volver a recorrer los versos que Hernández le escribió a su hijo Manuel Miguel es una experiencia de lectura conmovedora. En este poema, Hernández recupera la tradición de la forma folclórica infantil de las nanas y él transforma el dolor en poesía y belleza.

La historia de Hernández, como la de tantos combatientes republicanos durante la Guerra Civil Española, es la de un hombre que desde la cárcel sufre la tortura y el maltrato de sus opresores y la situación de miseria y desahucio en la que está su mujer y su hijo. Frente a esa intemperie en la que quedaron, el poeta escribe este poema a partir del recuerdo de su hijo comiendo cebolla para paliar el hambre.  

Cada estrofa nos acerca cómo siente el yo poético el hambre de su niño y la desesperación de la madre y, en esa situación, el consuelo es la luna como regalo y la risa como escape, como futuro, como libertad frente a tanta opresión. El cuerpo del niño es música para el alma y su no saber la forma de la supervivencia.  

Las imágenes de Matías Acosta nos trasladan a ese universo escueto y minimalista de la escasez y la miseria,  ya que cada doble página funciona como síntesis simbólica y poética de cada estrofa.
La reedición ilustrada de este clásico de la poesía en lengua hispana es una oportunidad para acercar a lxs niñxs este bello texto poético que habla del dolor y el amor de un padre por su hijo.

Un hallazgo para leer otra vez y otra vez.


miércoles, 6 de abril de 2016

Invitación: Hasta la vida en el ECUNHI


HASTA LA VIDA
Muestra de escritores e ilustradores de literatura infantil y juvenil
Jornada de teatro, música y narraciones

Con las producciones que integrarán el primer libro del sello ECuNHi
Poemas e ilustraciones de Liliana Bodoc, Silvia Schujer, Mario Méndez, Silvina Rocha, María Cristina Ramos, Márgara Averbach, Alejandra Erbiti, Verónica García, Oche Califa, Verónica Parodi, Sandra Garate, Nerina Canzi, Verónica Rivarola, Fernanda Bragone, Alan Jones, Rodolfo Fucile, Pablo Tambuscio, Emilia Provenzano, Martín Morón, Florencia Stamponi, Verónica Fradkin, Silvia Katz, Paula Alter, Roberto Sale, Alba Murúa, Alejandra Correa, Luciano Ortega, María Gabriela Belzitti.

Actúan Los Cazurros y La Banda de las Corbatas
Narran Claudio Ferraro y Andrea Martinoli
Susurradores - Stands de libros, discos e instrumentos - Y muchas sorpresas

Sábado 9 de abril - Desde las 15.30 hs.
Espacio Cultural Nuestros Hijos, Av. del Libertador 8151 (ex Esma)
Bono contribución voluntario
No se suspende por lluvia

Conmovidos por el atropello que sufrieron los chicos de la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo”, de Bajo Flores, escritores, ilustradores, editores, narradores y otros trabajadores de la literatura infantil y juvenil argentina dieron vida a esta obra, una declaración de compromiso desde el arte a la que se suma el Espacio Cultural de las Madres de Plaza de Mayo. El sábado 9 de abril se presentará una muestra de estas creaciones, que próximamente se transformarán en un libro, el primero del sello ECuNHi.

15.30: Inauguración de la muestra Hasta la vida, con los reconocidos escritores e ilustradores que la hicieron. Susurradores. Orquesta infantil y juvenil “Tunquelén”, de Garín.
16: Había una vez un tirano. Narración de Claudio Ferraro.
16.30: La Banda de las Corbatas.
17.30: Hasta la vida. Intervención de los autores y espectáculo de Andrea Martinoli.
18: Los Cazurros.

En toda la jornada: Feria de discos, libros e instrumentos, estampado de remeras.

Sobre el proyecto Hasta la vida:
En enero pasado, la Gendarmería y la Policía Federal reprimieron brutalmente a integrantes de la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo”, de Bajo Flores, cuando estaban ensayando. Niños de 5 años en adelante, mamás con bebés a upa, embarazadas, ancianos, jóvenes y adultos recibieron cientos de balas de goma. Muchos de ellos fueron hospitalizados, y si no hubo muertes, fue solo por azar. El gobierno nacional respondió primero culpando a las víctimas, y luego anunciando una investigación que hasta el momento no llegó. En una espontánea reacción desde el arte, escritores e ilustradores de la LIJ argentina contaron lo que pasó con poesías y dibujos. Las producciones forman parte de una muestra que se inaugura en esta jornada, y próximamente serán editadas en el primer libro del sello ECuNHi.

Sobre el ECuNHi: 
El Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), de Madres de Plaza de Mayo, funciona desde 2008 en la ex Esma. Es una escuela de artes y oficios, y sostiene programas artísticos y educativos que hasta el año pasado incluyeron a más de sesenta mil chicos y chicas con sus familias, docentes, futuros docentes y adultos mayores. Tiene una oferta cultural que abarca música, teatro, artes plásticas. A diferencia de otros espacios de la ex Esma, no depende en forma directa de ningún organismo oficial. Desde este año no tiene financiamiento alguno del Estado, dado que se gestionaba a través de convenios que no fueron renovados.

Sobre los artistas:
Los Cazurros: El dúo de Pablo Herrero y Ernesto Sánchez ha acompañado al ECuNHi en las cinco ediciones del Festival María Elena Walsh, oficiando de “conductores irresponsables”. Para esta jornada traen más música, teatro y humor, con uno de sus reconocidos espectáculos.

La banda de las Corbatas: Oriunda de Quilmes, esta banda forma parte de una movida en crecimiento que encuentra en el folklore un canal potente y diverso para comunicarse con los chicos. Traen al ECuNHi su música y su invitación al juego.

Claudio Ferraro: Es uno de los narradores más reconocidos del país, integrante del equipo educativo del ECuNHi durante años. Narrará y también conducirá el evento. 

Andrea Martinoli: También narradora de prestigio, ha creado un espectáculo con las poesías de Hasta la vida, y viene a regalarlo al ECuNHi. 


Todos estos grandes artistas vienen a abrazar al ECuNHi en forma desinteresada y amorosa. La recaudación del bono contribución será destinada en su totalidad a apoyar este Espacio Cultural de las Madres de Plaza de Mayo, que actualmente sigue funcionando sin financiamiento de ningún tipo.



Ecunhi- Espacio Cultural Nuestros Hijos
Avenida del Libertador 8465 (1429), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
(54 11) 4703-5089 -  proyectoeducativo@nuestroshijos.org.ar

jueves, 22 de octubre de 2015

Convocatoria interesante

Hola! Comparto información sobre una convocatoria para investigar en torno a la literatura para niñ@s

Concurso de becas de investigación "María Elena Walsh" 2015

Concurso de becas de investigación "María Elena Walsh"
Presentación: Con el objetivo de incentivar nuevos trabajos que utilicen los fondos patrimoniales de la institución, la Biblioteca Nacional invita a presentar proyectos orientados a investigar la literatura infantil y las representaciones de la infancia en publicaciones nacionales. Los trabajos podrán estar orientados a investigar representaciones de la infancia en publicaciones oficiales actuales o históricas, en publicaciones periódicas, en la literatura, el ensayo o en publicaciones científicas. Se incluyen asimismo en esta convocatoria proyectos que se propongan investigar la literatura infantil editada en Argentina, que tomen como referencia revistas y libros dirigidos específicamente a niños y niñas. También podrán participar de la convocatoria otros proyectos que vinculen el universo de la infancia con las colecciones de la Biblioteca Nacional.
Recepción de proyectos: del 20 al 30 de octubre de 2015
La presentación de las carpetas se realizará entre el 20 y el 30 de octubre de 2015, en el Área de Investigaciones Bibliohemerográficas (tercer piso) de la Biblioteca Nacional, en el horario de 11 a 13 hs. y de 15 a 18 hs.
Organiza: Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Agüero 2502, CABA).
Mail de contacto: becas_bn@yahoo.com.ar
Mas información aquí: http://www.bn.gov.ar/convocatoria/concurso-de-becas-de-investigacion-maria-elena-walsh-2015

martes, 6 de octubre de 2015

La historia de Erika o cómo sobrevivir en tiempos turbulentos

En los últimos tiempos, la crisis humanitaria producto de la migración masiva de niños, niñas, jóvenes, adultos, ancianos  refugiados de las guerras y el hambre, que buscan un lugar para vivir y tener un futuro, nos conmovió desde las redes sociales, la televisión y los diarios. ¿Qué estamos dispuestos/as a hacer para sobrevivir? Ver escenas tremendas como personas que huyen con solo una bolsa, mujeres y varones que llevan a sus niñ@s en brazos, jóvenes que solo tienen su esperanza nos deja consternados/as. Y la irremediable muerte de niñ@s con su obscena transmisión en cadena nos deja sin palabras.



En otros tiempos, no tan lejanos, también hubo niños, niñas, mujeres, varones, ancianos que buscaban sobrevivir a la persecución religiosa y política como sucedió en Europa durante el nazismo. La historia de Erika de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti (Kalandraka, 2007) relata una historia de huída y supervivencia durante el nazismo.

Ya desde la portada nos trasladamos a esa época, gracias a las ilustraciones color sepia e hiperrealistas de Innocenti y, en esta edición, el troquelado de una estrella en el centro de la portada que, si la retiramos, brilla en su amarillo acusador: la estrella que debían llevar los judíos durante el nazismo.


Al inicio del texto, la autora cuenta cómo nació este libro a partir de la historia real de Erika, sobreviviente del Holocausto, que le narró su historia.

La historia de Erika cuenta en primera persona el relato de una niña que sobrevive gracias a que su madre la arroja desde un tren que va hacia un campo de exterminio. Las ilustraciones de Innocenti son en sepia, como viejas fotografías de época o escenas de una película, donde el color solo se hace presente en la estrella amarilla, la manta rosa de la bebé y, recién al final, cuando la vida triunfa a la muerte. Erika vive para contar su historia pero no conoce su identidad, tal como se refleja en el texto donde no conocemos la cara de la niña.

La historia de Erika es un libro conmovedor, terrible que vale la pena compartir con niños y niñas para mantener viva la memoria.  



miércoles, 15 de julio de 2015

Historias de miedo

A lo largo del tiempo, las historias de miedo fueron la forma que tuvieron los hombres y mujeres para conjurar los temores de cada época, la manera a través de la ficción de hablar de los miedos que los acechaban a la vuelta de la esquina. ¿Cómo dar cuenta de los miedos contemporáneos desde la literatura? ¿Qué historias contar para hablar de lo que nos pasa y nos aterroriza en la vida cotidiana?


Cuentos para temblar de Estela Smania (Comunicarte, 2014) con ilustraciones de Ana Luisa Stok se propone narrar historias que dan miedo, aterrorizan y, de algún modo, buscan relatar esos miedos que tenemos en la vida contemporánea de una manera nueva, original y poderosa.

Así, a medida que vamos recorriendo el libro, nos encontramos con historias que nos dejan sin aliento –reforzadas por las imágenes sugerentes en una paleta en contrapunto rojo y negro-, incómodas y que nos llevan a estar alertas. En este sentido, el epígrafe ya es una invitación a temblar: “Mientras lees, alguien está parado a tu lado”.  
Algunos de los cuentos incluidos en el libro son: “Más allá de las vías” relata la historia de un niño muerto y su doble, “El Talliem real” es la historia de un libro que su sola presencia hace temblar al narrador, el tema del doble y la muerte joven también aparece en “Juan Cruz le decían a Lito”, en “El revés de las cosas” Smania se anima a contar una historia con un padre desaparecido y “Mister Larsson” narra una historia real ficcionalizada donde la trata de niñas está como telón de fondo, entre otros relatos.

Cuentos para temblar es una buena oportunidad para ampliar el canon de textos de terror pero, en este caso, incluyendo temáticas que nos confrontan con la cruda realidad social.
Para conocer un poco más de la obra de esta poeta y narradora, pueden recorrer su página web: http://www.estelasmania.com.ar/

¿Qué otros cuentos de miedo los/as han dejado sin aliento?


lunes, 13 de julio de 2015

Un caballero para viajar a la imaginación

Releyendo la introducción del libro de Gabriela Larralde Los mundos posibles (Título, 2014) en el que aborda la literatura LGTBBI para niñxs, ella recuerda la lectura en su infancia de Historia de un primer fin de semana de Silvia Schujer, publicado por primera vez en 1991, donde podía reconocer su familia de padres separados en la familia de Violeta y Daniela. Una novela donde Schujer daba cuenta de una historia del primer fin de semana que dos niñas pasan con su padre, luego de la separación. Unos años después, en 1999, la escritora cordobesa Lilia Lardone Caballero negro – reeditada por Comunicarte el año pasado con ilustraciones de Claudia Degliuomini- ganadora del Premio Latinoamericano de LIJ Norma/Fundalectura, Bogotá en 1999.


En esta nouvelle, se narra la situación de Luciano, a partir de la crisis de pareja de sus padres y, su relación con su amigo Flaco que sufre las consecuencias en su familia del desempleo de su padre. Luciano, con las piezas de su rastri construye un castillo que lo lleva hacia otra realidad, hacia la imaginación, como forma de evadirse de la vida cotidiana que lo abruma. La construcción del castillo de rastri lo introduce en otro plano -y el relato se estructura a partir de allí en dos niveles de ficción- en el que inventa un amigo invisible, el caballero negro, y una historia de princesa raptada, rescatada y casada con quien venza un duelo de espadas. Un castillo que le permite a Luciano ir hacia otra realidad, en el sentido cortazariano, y volver transformado, dando cuenta, de algún modo, de lo que dice Nuala O’ Faolain, en el último libro de Michele Petit –Leer el mundo (FCE, 2015):  “Pareciera que los humanos necesitan ir hacia los otros una vez que se abre la puerta de la imaginación.”

La historia del caballero negro va ganando terreno en el relato y va configurando una historia que se teje con la historia de Luciano y el Flaco, realidad y ficción se van confundiendo para dar cuenta de cómo la imaginación nos permite reinventarnos e imaginar otros mundos posibles.

La reedición de Comunicarte permite rescatar un texto bien narrado y potente, y las ilustraciones de Degliuomini dan cuenta de los dos niveles de ficción con un juego de colores donde los grises acompañan el relato de la vida cotidiana y la paleta cálida nos lleva hacia el universo ficcional de Caballero Negro y sus hazañas.

Caballero negro es otra manera de pensar en cómo la literatura habla de un tema tan de moda actualmente cómo es las configuraciones familiares diversas.

¿Qué otros textos conocen donde se aborde el tema del divorcio o familias diversas?





martes, 31 de marzo de 2015

Un niño desde trece miradas

Un texto que dispara otro texto, la historia de la literatura y de las influencias literarias entre autores y autoras es, de algún modo, la historia que está por detrás de Trece modos de mirar a un niño de María Teresa Andruetto y Cecilia Afonso Esteves (Comunicarte, 2014).


Fotografía de Cecilia Afonso Esteves en su blog : http://unlagodepapel.tumblr.com/



Trece modos de mirar a un niño es un homenaje a Trece modos de mirar un mirlo texto poético del autor norteamericano Wallace Stevens que, confiesa Andruetto, es un texto que la acompaña desde siempre.
Un poema en espejo de otro poema, palabras que se cruzan para reapropiarse de la literatura y construir otro texto, tráfico de poesía que trae nueva poesía y nuevas imágenes a partir de un hipotexto entrañable y potente poéticamente. De eso, tal vez, se trate esta operación literaria que construye Andruetto con las delicadas ilustraciones de Afonso Esteves.

Pero Trece modos de mirar a un niño es mucho más que eso. Es la historia de un niño desde distintas perspectivas, desde distintos modos de ver que lo colocan en el centro y construyen, a partir de allí, diversas concepciones de niño y de infancia. Los ojos de un niño que miran más allá del paisaje, tres niños como tres voces únicas y distintas, un niño como anécdota de un relato, un niño en el universo familiar, la belleza triste del llanto de un niño, la sombra de un niño que trae un “dolor indescifrable”,  un niño ausente a la mirada del otro, un niño que trae conocimiento, un niño perdido, un niño viajero, un niño dormido y otros niños que andan por ahí, en este relato sensible, pequeño como pinceladas que llegan al corazón de quien lee.  

Trece modos de mirar a un niño de María Teresa Andruetto y Cecilia Afonso Esteves es un encuentro con la poesía y con la posibilidad de descubrir cómo el lenguaje puede construir belleza.




jueves, 26 de marzo de 2015

Libros del mundo VII: desde México


Tener la experiencia de leer Migrar de José Manuel Mateo con ilustraciones en papel amate de Javier Martínez Pedro, editado por Tecolote en 2011, es vivir, de algún modo, o al menos acercarse, a la experiencia difícil y traumática de la migración de niños/as y familias de México hacia EEUU en busca de una vida mejor.  Leer este libro de bellísima y cuidada factura es otro modo de conocer la experiencia de la migración en contextos donde la violencia, el hambre y la persecución hacen que la única salida sea tratar de llegar al otro lado de la frontera. Sí, la única salida, como dice Alma GuillermoPrieto en el artículo recientemente publicado en Review. Revista de Libros (marzo-abril 2015) titulado “México la muerte de la juventud” refiriéndose a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Migrar es un libro desplegable  que a medida que vamos abriéndolo en orientación vertical va mostrando escenas en un estilo abigarrado y detallista que dialogan con el texto de Mateo en el que el autor relata las vicisitudes de un niño que juega entre “gallos y cochinos” en un pueblo campesino donde no había corrales, su padre cultivaba la tierra ajena y él jugaba con su hermana entre las palmeras. Pero, de un día para otro, todo cambia. Empieza a faltar el trabajo, los varones de las familias deben migrar y las madres con sus niños y niñas se quedan solas en el pueblo. Y, a partir de allí, la escasez de alimentos, la falta de trabajo y la necesidad de buscar nuevos rumbos. Colgarse de un tren, esconderse en la noche de los traficantes de personas  y la policía, la llegada al otro lado de la frontera y un nuevo mundo que se abre ante los ojos del niño. Pero, también, saber que se es extranjero y que su casa está muy lejos.

Las imágenes en blanco y negro dibujadas en papel amate -papel vegetal de larga tradición en el pueblo Xalitla de donde es originario el ilustrador Martínez Pedro-  muestran las situaciones que vive el niño y su madre en una extensa superficie de papel que se va llenando de mini escenas que lxs lectorxs vamos descubriendo y redescubriendo cada vez que Migrar se vuelve a desplegar. Del campo a la gran ciudad, de la noche estrellada y las casas campesinas a una ciudad siempre iluminada con grandes edificios y miles de autos. La portada en negro como marco a la imagen en papel amate blanco y negro y las cintas negras que lo cierran por detrás, en un formato apaisado, dan solemnidad y, de algún modo, nos preparan para esta historia oscura en la vida de un niño.

Migrar es un libro que narra desde la mirada del niño migrante una aventura llena de peligros, desprotección, violencia y desesperación, aventura que miles de niños y niñas hacen todos los días para escapar de la situación difícil que se vive en México. Un libro para tomar conciencia y contar una historia dura a través del arte.

Este libro ganó el Premio Nuevos Horizontes 2012 de la Feria Internacional del Libro infantil y Juvenil de Bolinia y el Premio Antonio García Cubas de la Feria del libro de Antropología e  Historia de México y generó mucho interés en México, como da cuenta el artículo de la escritora mexicana Elena Poniatowska sobre este libro publicada en el diario La Jornada el 4 de diciembre de 2011: http://www.jornada.unam.mx/2011/12/04/opinion/a04a1cul


¿Qué otros libros conocen sobre la experiencia de la migración? 

viernes, 6 de marzo de 2015

Volver a ser niñxs por un día



Hace unos días, estuve de paseo por zona norte y no pude dejar de ir al Museo del Juguete http://museodeljuguetesi.org.ar/ ubicado en la localidad de Boulogne.

Fue entrar y empezar a recordar situaciones vividas en la infancia, juegos y juguetes que me acompañaron en los primeros años de mi vida y que, todavía, resisten el paso del tiempo y están ahí, atesorados en la memoria, aunque una crea que se han ido para no volver.
El museo está organizado en distintas salas que reúnen juegos y juguetes de distintas épocas, hechuras, destinatarios. Así, en el hall de entrada nos encontramos con una historia breve del juguete en el mundo occidental.

Luego, la primera sala a la derecha de la entrada, la roja,  se llama “Jugar con nada, jugar con todo” donde se encuentran los juguetes caseros que nacen del deseo de jugar con lo que se tiene a mano.  En el fondo de esta sala nos encontramos con una gigantografía de una pintura que remite al juego y al dejarse llevar por las pasiones y deseos. 


La sala siguiente, la azul, se titula “El universo, mi casa” y, en las vitrinas, juguetes que remiten a los juegos vinculados con la vida cotidiana y el propio hogar, como las cocinas, los dormitorios, los juegos de té, o juegos de mesa como el famoso Ludomatic, el Senku o El cerebro mágico, por nombrar solo algunos.


La última sala, la naranja, se titula “Construir, destruir” que remite a los juguetes sobre cómo construir objetos, por ejemplos los rastris –al fondo de esta sala nos encontramos con una casa hecha con las piezas del rastri en tamaño real-, la madera balsa para hacer avioncitos, o joyas como “Mejor que decir es hacer”, juguete industrializado en el gobierno de Perón que remitía al impulso al trabajo.



Cada vitrina nos lleva a distintas épocas de la historia del juguete, juguetes de manufactura argentina y de otros países, juguetes pensando para niños y/o niñas, juguetes que son una invitación a jugar ya que, en todas las salas, algunos espacios son interactivos para poder participar activamente en el recorrido. 


Una paseo que me lo recomendó hace tiempo Azul y ahora tuve oportunidad de visitar. Imperdible para ir con niñxs.


¿Qué otro museo del juguete conocen? ¿Qué juguetes recuerdan de su infancia? 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Hallazgos de un día cualquiera XII y algo más: el Holocausto contado a lxs niñxs


Un día de diciembre, eligiendo mis lecturas para las vacaciones, encontré en mi biblioteca la novela Cuando Hitler robó el Conejo Rosa de la escritora alemana Judith Kerr editado por Alfaguara en 1990 (hay una reedición de 2004). Ahí estaba, perdido entre otros libros, esperando para ser leído.

Cuando Hitler robó el Conejo Rosa narra, a partir de vivencias autobiográficas de la autora –quien decide escribir el libro para que su hija conozca cómo fue su vida en cuando era niña y lo publica en 1971-, la experiencia de Anna una niña judía que sueña con ser escritora y famosa como su padre –un intelectual judío perseguido por los nazis- que debe emigrar primero a Suiza y luego a Francia para sobrevivir. El texto presenta desde la perspectiva de Anna cómo es su vida en la escuela, la percepción de ella y sus amigas de Hitler –a quien algunxs niñxs confunden por el bigote con Charlie Chaplin-, la vida amenazada por la posibilidad de que el nacionalsocialismo gane las elecciones como así también la amenaza sobre su padre un escritor crítico de la situación que atraviesa Alemania antes y después del ascenso de Hitler al poder. Anna pertenece a una familia judía acomodada que, a partir del exilio, debe adaptarse a situaciones de carencia económica, distancia de los afectos y el peso de la persecución. Lo interesante del texto –más allá de que no presenta dificultades en cómo se estructura la novela- es cómo la narración avanza contada desde la mirada de Anna, sus miedos, sus inquietudes, sus deseos sin caer en golpes bajos ni detalles truculentos.

Esta novela dialoga con otra de reciente edición que me llegó a casa con las novedades de Norma. Se trata de Las maletas de Auschwitz  (Norma, 2014) de la escritora italiana Daniela Palumbo. En este caso se trata de una novela estructurada en un prólogo y cuatro historias de niños –Carlo, Hanna y Jacob, Eméline, Dawid- que sufren la persecución por parte de los nazis en Italia, Alemania, Francia y Polonia respectivamente. El prólogo contextualiza las historias que se relatan, da cuenta de la memoria y de la necesidad de contar lo que vivieron niñxs de distintas nacionalidades durante el nazismo que tuvieron que escapar con solo una maleta.
De las cuatro historias las que más me gustaron por cómo están narradas son la de Eméline en Francia y la de Dawid en Polonia. La de Eméline muestra la diferencia a partir de la metáfora de que su departamento es el único que tiene postigos azules y la intolerancia de los vecinos. Pero también da cuenta de la solidaridad de un vagabundo que acoge a la niña cuando ella escapa de la casa. En el caso de la historia de Dawid es la música la que le permite sobrevivir luego de la muerte de sus padres en el Ghetto de Varsovia.

Cuando Hitler robó el Conejo Rosa de Judith Kerr y Las maletas de Auschwitz de Daniela Palumbo dan cuenta de la necesidad de seguir contando para no olvidar, narrar para que otros sepan, relatar para que la memoria siga viva en lxs lectorxs. Hoy más que nunca, a setenta años de la liberación de Auschwitz, estos libros son una oportunidad para seguir hablando y construyendo memoria.

¿Qué otros textos conocen que abordan esta temática para niñxs?  





lunes, 2 de febrero de 2015

Cuentos que vienen del frío


Desde hace un tiempo los países nórdicos vienen siendo noticia en relación con la literatura, especialmente las novelas policiales que dan cuenta de un universo oscuro en el marco del primer mundo más publicitado por su seguridad y bienestar social. Pero no solo de literatura policial vive el mundo nórdico. En el campo de la literatura para niñxs, grandes autorxs desarrollan su arte literario, entre ellxs la notable Astrid Lindgren, Jostein  Gaarder famoso por la novela El mundo de Sofía, y el reconocido Henning Mankell también ha incursionado en la LIJ.

Una de mis lecturas de vacaciones, que me prestó Soledad Pérez (Azul) -amiga y colaboradora en la organización de las Jornadas de Poéticas de la Literatura argentina para niñ@s e investigadora en la UNLP en el campo de las literaturas comparadas- fue una antología de relatos de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Se trata de Historias desde el hielo (RBA, 2003).

Leer Historias desde el hielo es adentrarse en un universo literario de temas y poéticas diversas, como el trabajo con la metaliteratura y en relación con esto la tematización del acto de leer, escribir y narrar; como así también la presencia de la fábula y el cuento de advertencia y, por otro lado, textos con temáticas existenciales o sociales como la pobreza, la soledad, la muerte.

Los textos que más me gustaron son: 
“El cuento” de Kim Fupz Ákeson (Dinamarca) en el que el texto se construye como un juego de cajas chinas sobre el acto de leer y la ficción – que nos recuerda a “El hombre sin cabeza” de Ricardo Mariño.
“Siete en tierra, siete en la mar” de Idunn Steinsdóttir (Islandia) donde el mar es un abismo entre padre e hija y, a la vez es un medio de comunicación a partir del efecto que la ficción tiene sobre la protagonista del relato –cómo cambia su percepción del mar a partir de la lectura de una historia mitológica sobre una mujer foca.
Otro texto que también trabaja sobre el poder de la ficción y su función transformadora en la vida cotidiana es “Oro de serpientes” de Adalsteinn Ásberg Sigurdsson (Islandia) en el que Hulda una niña preocupada por la situación económica de su familia decide emprender una búsqueda de un moneda de oro a partir del recuerdo de una leyenda antigua sobre una serpiente que estaba sobre oro y a medida que ella crecía, el oro también.
“La profundidad” de Elin Brodin (Suecia) toma como tema la muerte y los miedos más profundos de una niña que no sabe nadar y que debe decidir en una situación extrema si tirarse al agua o no para salvar a un amigo.  

Los relatos de Historias desde el hielo nos invitan a conocer una literatura que llega poco a nuestras librerías, autorxs que son de difícil acceso en nuestro país y un mundo literario que tiene mucho para brindar a lxs lectorxs de estas tierras.
¡Gracias Azul por el préstamo, fue un placer leer este libro!


lunes, 15 de diciembre de 2014

Hambre y poesía

Hace unos años, en un curso de capacitación en Cepa, una profesora llevó para compartir el libro Hugo tiene hambre de Silvia Schujer y Mónica Weiss. Durante muchos años lo busqué sin suerte, incluso el año pasado también lo rastreé en Bogotá pero no lo encontré.



Hace unos días, con alegría, lo recibí en mi casa enviado por Cristina Gabás de www.plazadeautores.com.ar y hoy lo comparto por acá. Ahora sí se consigue en Buenos Aires (Buenos Aires, Norma, 2014).

¿Qué tiene de singular este texto que tanto busqué? Creo que da cuenta de cómo contar una historia de un niño con hambre, con poesía y belleza.

Hugo tiene hambre relata la historia de un niño de la calle desde una doble mirada: por un lado, la del narrador que presenta a Hugo e interpela desde la primera frase del texto al lector y, por otro lado, desde la mirada de Hugo que se muestra a través del diálogo entre texto e ilustraciones –construyendo un libro álbum- que vamos leyendo a medida que avanzamos con el relato. Además, el texto narra la historia de Hugo desde sus sensaciones, desde cómo ve la realidad a través de su hambre y su mirada. Es decir,  el texto va construyendo el relato de cómo Hugo transita el hambre en una ciudad donde el anonimato y la indiferencia de la gente no permiten ver a ese niño que “está enojado porque tiene hambre”.

Pero el relato no se queda ahí, se construye apelando a la imaginación  y a su poder transformador. Es decir, la situación de hambre del niño da lugar a sobrellevar esa situación a partir de imaginar que todo lo que ve se transforma en comida. Así los árboles devienen alcauciles, la fuente es un gran plato de sopa, un perro es un gran pancho… Y es ahí, en esa imaginación transformadora donde las ilustraciones de Mónica Weiss apuestan a focalizar la mirada de Hugo, lo que ve y siente. De allí que texto e ilustración dialogan para contar una historia que emociona y nos deja reflexionando.

Hugo tiene hambre es un libro para leer y releer con niñxs, una y otra vez, porque, como señala Perry Nodelman:

“La verdadera inocencia no es ignorante. Permanecer inocentes, es decir, tratar de no hacer el mal, exige conocer el mal. Por lo tanto, el conocimiento protege a la inocencia: sólo los que están armados de nociones éticas y prácticas acerca del comportamiento propio y del comportamiento de los demás, poseen recursos para ser buenos. Y estoy convencido de que esto es particularmente cierto en el caso de los niños.” Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/2010/09/todos-somos-censores/

Hugo tiene hambre es un relato sensible y audaz. Un libro memorable para atesorar y regalar.





jueves, 11 de diciembre de 2014

Cuando el corazón es grande…


Desde hace unos años, la literatura para niñxs argentina comenzó a incluir entre las historias que contaba la realidad de lxs niñxs con hambre. Así nos encontramos con textos como “Un soberano en harapos” o “Caramelos y ojos grises” de Liliana Bodoc, el bello y sensible Hugo tiene hambre de Silvia Schujer, entre otros textos que tematizan la condición de muchxs niños y niñas de América Latina. Las cortinas rojas de Margarita Mainé (Norma, 2014) también se inscribe dentro de esta temática pero con una vuelta de tuerca interesante.

El relato se inicia con la noticia de una familia que se debe mudar a otro barrio por problemas económicos. El cambio a un nuevo barrio y a un departamento más pequeño genera en las hijas de Félix y Ema cierta preocupación y desagrado. Ema, la madre, decide comprar unas cortinas rojas para cubrir las ventanas y no ver el barrio donde hay niños descalzos y “casas desprolijas que parecían de cartón, con chapas en los techos”. Pero todo cambia cuando sus recetas y sus guisos atraen a niños y niñas de todo el barrio y las cortinas rojas devienen mantel que cobija a aquellxs que tienen hambre y ganas de compartir con otrxs.  Paula y Anita, las hijas, ya no se ocultan en la casa, juegan en la vereda.

Las cortinas rojas es un relato esperanzador donde la temática del hambre y la pobreza se enlaza con lo colectivo y la construcción de lazos sociales y, por sobre todo, con la poesía del relato. Las ilustraciones de Mariela Califano se construyen en un contrapunto de la paleta donde el rojo de las cortinas va ganando, poco a poco, la superficie dibujada y va cubriendo el espacio para dar cuenta de un corazón grande y generoso.

¿Qué otros textos conocen donde se aborde el tema de la pobreza?

Besos, 









lunes, 10 de noviembre de 2014

Cortázar en la literatura para niñxs argentina

El viernes 7 de noviembre participé junto con dos estudiantes y una graduada del IES N° 1 del panel "Julio Cortázar y la literatura argentina para niñxs: diálogos, préstamos y reinvenciones” en el marco de las Jornadas "La vuelta a Cortázar en ochenta voces". Hoy publico el trabajo que leí en esa ocasión y en los próximos días estaré publicando los otros trabajos que se leyeron en el panel. 

 Alguien que anda por ahí: Cortázar en la literatura para niñxs argentina
Dra. Valeria Sardi (UNLP /IES N° 1)
  
En Historias de cronopios y de famas (1962) se incluye el microrrelato “Discurso del oso” que Julio Cortázar escribió en 1952 para los hijos de Eduardo Jonquiéres, su amigo poeta y pintor. En ese texto se despliega un universo ficcional donde un oso limpiador de cañerías espía a los humanos y se permite jugar entre caños, al otro lado o del otro lado de la realidad cotidiana de las casas y las familias. A su vez, allí Cortázar pone en escena su representación de la infancia, de los niños y niñas, en tanto espacio del juego, lo irreverente, lo inesperado. Es decir, podríamos pensar que en este texto Cortázar piensa la infancia como “territorio de exploración y desautomatización, como espacio donde dar lugar a la rebeldía y la transgresión” (Sardi, 2014).
En relación con su propia infancia, Cortázar decía que la recordaba poco: “Me acuerdo de una plaza, poca cosa: un farol, un paraíso, unos malvones y ni un banco en que estar y ni una rosa. Pero venían todos los gorriones”. Su infancia recortada en algunas imágenes detenidas, unas fotografías de detalles que suspenden el tiempo, cierta quietud rota por la vitalidad y el juego de los gorriones. Mundo de la infancia en tanto potencial, lo que está por suceder, la conexión de elementos que no corresponden, de “interferencias”, como decía él.  Mundo de la infancia que acaso sin proponérselo está muy presente en su literatura donde el juego funciona como un principio organizador de sus ficciones y la conexión con el humor, los juegos del lenguaje, el disparate, el pasaje a otras realidades y el universo de la ficción como posibilidad son rasgos singulares de su poética. Poética que, a su vez, ha marcado a muchxs escritores y escritoras del campo de la literatura para niñxs argentina como iremos descubriendo en este trabajo y que, podríamos decir, configura cierta tradición cortazariana dentro de la LIJ argentina.
En este sentido, creo que vale la pena detenernos un momento a definir o establecer los límites de la literatura argentina para niñxs y cómo este campo dialoga o establece conexiones con la poética de Cortázar.  Una primera cuestión en relación con la literatura argentina para niñxs es que se trata de un campo en el que se privilegia la perspectiva literaria, es decir, su valor polisémico y de múltiples lecturas para alejarse o, mejor dicho, soslayar toda referencia o intromisión –como diría María Adelia Díaz Rönner (2001)- de la pedagogía, la psicología evolutiva y la moral. Cuando hablamos de literatura argentina para niñxs estamos hablando de una literatura que se configura a partir de una trama de poéticas de autorxs. Con poéticas de autor me refiero al “estudio del arte literario en cuanto creación verbal (…) a partir de un corpus dado de textos para enunciar principios, fines, categorías de dichas obras y los efectos que provoca en su recepción” (Sardi y Blake, 2011:10). En este sentido, las poéticas de la literatura argentina para niñxs pueden referirse a la poética de ficción desde los géneros –fantástico, de aventuras, de viajes, maravilloso, gótico, épico, policial-; a aquellas que recuperan y reinventan la tradición literaria argentina y universal; al lugar del lector en esta literatura donde, por ejemplo, el narrador hace explícita la recepción del texto literario y pone en foco lo metaliterario o bien el lector es interpelado y desafiado por la complejidad de los relatos. Otra posibilidad para pensar la poética es en tanto “conjunto de elecciones de un autor entre todas las posibilidades constructivas del objeto literario” (ibídem: 12) y también podemos pensarla en términos de “reglas que permiten identificar un estilo” (ibídem) o bien, en tanto “ejercicio teórico del escritor en torno al objeto literario” (ibídem:13).
En este sentido, así como Cortázar configura una poética con rasgos particulares –a los que ya hicimos referencia-,  reconocibles no solo en sus textos ficcionales sino también en sus textos teóricos donde reflexiona sobre su propia escritura; lxs autorxs de la LIJ argentina también construyen poéticas con rasgos característicos que, en algunos casos, dialogan abiertamente con la poética cortazariana y se inscriben así en esa tradición literaria. Nos referimos al concepto de tradición literaria en términos de Raymond Williams (1980), en tanto “versión del pasado que se pretende conectar con el presente y ratificar”, “proceso deliberadamente selectivo y conectivo que ofrece una ramificación cultural e histórica de un orden contemporáneo” (Ibídem: 138). De esta manera, cabe destacar que en el caso de la poética de Cortázar podemos reconocer cómo se configura una tradición literaria que permite establecer continuidades y discontinuidades por ejemplo, entre la producción literaria de la LIJ y la obra de Cortázar, entre el presente y el pasado, pero a su vez, como toda tradición, habilita reinterpretaciones, reinvenciones, diálogos y produce conexiones activas como así también deja de lado aquellas que no puede incorporar. De allí que, a partir de ahora, me propongo ir presentando un panorama de la literatura argentina para niñxs en el que podremos ir reconociendo rasgos comunes, reinvenciones, reelaboraciones y diálogos entre los textos de lxs autorxs de la LIJ y Julio Cortázar que dan cuenta de la configuración de una tradición literaria cortazariana.


Empezaremos el recorrido con la poética de Silvia Schujer. Esta autora argentina que inicia su producción literaria a mediados de la década del 80, momento especialmente fructífero para el campo de la literatura infantil argentina que se desarrolla con mucha potencia luego de la reapertura democrática, reconoce entre sus influencias literarias, tal vez de manera inconsciente, la de Julio Cortázar. En una entrevista en la revista digital 7 calderos mágicos cuenta que comenzó a leer con interés en la adolescencia y justo en ese momento su familia se trasladó a México a vivir por cuestiones de trabajo del padre y, cuenta: “Me sentía muy sola y, como de hecho lo estaba, empecé a leer. Era el boom del realismo mágico así que leí a Cortázar –a quien ya había empezado a abordar en Buenos Aires-, a García Márquez, Vargas Llosa.” Recorriendo su poética podemos encontrar rasgos comunes con la de Cortázar, como por ejemplo, la fascinación por la invención de géneros donde el humor y el disparate se dan cita como es el caso del texto Cuentos y chinventos (1986) donde Schujer no solo retoma la invención de personajes con nombres fuertemente connotativos disparatados sino también crea nuevos géneros como los chinventos que tienen algo de chisme y algo de cuento y el humor como elemento constitutivo. Así, en este libro, nos topamos con “Anacleta Mofleta (chinvento)”: “La avenida está repleta. Y con una sola silueta: es la Anacleta Mofleta que anda y anda en bicicleta. Con una sola chancleta.”  O bien en Cuentos cortos, medianos y flacos (1993) nos encontramos con un lenguaje inventado –al estilo del gíglico- pero en este caso se trata del lenguaje para contar la historia del “pajarolero”. O en El tren más largo del mundo (1997) la historia de la familia Gómez narrada de manera humorística usando el recurso de la hipérbole nos recuerda a “Simulacros” de Historias de cronopios y de famas, donde la familia se describe como rara, está conformada por muchos integrantes que hacen todo inspirados en “modelos célebres”.



Si de familias raras hablamos, no podemos dejar de mencionar la que está caracterizada en la novela titulada Fámili (1992) de Ema Wolf, familia numerosa con costumbres raras o disparatadas que hace cosas insólitas o se caracteriza por hábitos descabellados que son narrados humorísticamente a partir de la utilización del recurso de la hipérbole. Así al inicio es presentado por el narrador el tío Pepe Murias:

Mi tío Pepe Murias es un hombre de ideas. Pocas, pero notables. Sus ideas sobresalen entre las de los demás como las cabezas de las personas altas en la multitud. Una de las más robustas es ésta:
                - En toda casa decente –dice- hay siempre un poco de olor a pis de gato.
La idea no es nada complicada, pero le ha causado algunos dolores de cabeza. Especialmente por esa costumbre suya de preguntarle de golpe a cualquiera si en su casa hay suficiente olor a eso que dije. Muchos se enojan o no entienden. (…) (Wolf, 1992:11)



Y en esa descripción, como en toda la historia de Fámili, vamos descubriendo elementos o pequeños homenajes a Cortázar y su “Simulacros” de Historia de cronopios y de famas, como la caracterización de una familia “no muy normal”, la comilona del lechón, etc. O bien la familia que se describe en “Lazos de familia”, relato incluido en Un tal Lucas 1979), donde los integrantes de la familia le envían a Angustias –la tía- postales desde distintas partes del país con mensajes como “Te escupo en el tejido, Josefina” o “Que el gato te seque a meadas los malvones, tu hermanita” y que la tía clava con alfileres en un álbum donde las atesora como reliquias.
Pero no solo en este texto descubrimos las filiaciones cortazarianas en la obra de Ema Wolf, también se vislumbran con mucha fuerza en el volumen de cuentos Libro de los prodigios donde el fantástico transforma los objetos pero también transforma la realidad que viven los personajes en cada uno de los relatos que conforman este libro. Y, siguiendo la tradición cortazariana, Ema Wolf trabaja el género fantástico en este libro a la manera de Cortázar. Como decía este autor en las conversaciones que compartió con Ernesto González Bermejo en el libro Revelaciones de un cronopio, “lo fantástico irrumpe en lo cotidiano, puede ocurrir ahora, en este mediodía de sol en que vos y yo estamos conversando” (González Bermejo, 2013:31). Así se da en el relato “El gato de arena” donde un gato hecho de arena aparece y desaparece, como señala el narrador:

Mientras camina, pierde arena. De una manera tan imperceptible que es como si no ocurriera, pero ocurre. El viento cepilla el contorno del gato. Las partículas que se van desprendiendo del pequeño edificio que es su cuerpo. ¿Cuándo empieza a notarse? Nunca. Eso es lo extraordinario. Sucede, pero nadie nota cuándo empieza a suceder, tampoco en qué momento está sucediendo. De pronto, el que lo mira descubre, entre un parpadeo y otro, que sus formas están más suavizadas, y nada más. (…) (Wolf, 2013:31)

O en el relato “Islas” donde todo depende de cómo se mire la realidad, con mirada poética o con mirada de adulto. La mirada poética o de niño permite descubrir que hay algo fantástico en el agua, que no son meras islas sino:

Antes de entrar vuelve la vista atrás y alcanza a distinguir los caparazones inmesos levantándose en el medio del agua. Se abren paso a través de la superficie rasgándola con dolor. Los pescuezos arrugados como rocas paleolíticas se estiran y obligan a las patas a avanzar pesadamente mar adentro, una vez más, a la caída del sol, como desde el principio de los tiempos. Al amanecer volverán de su monstruoso paseo. (Wolf, 2013:21)

O en el libro Los imposibles (1988) donde Ema Wolf presenta una serie de cuentos donde lo imposible se hace realidad, donde la irrupción de situaciones absurdas o fantásticas invierte la realidad para proponer otra y donde, en la mejor tradición cortazariana y, también, macedoniana, se anima a unas instrucciones disparatadas camufladas dentro de relatos desopilantes como “La cuenta de los cangrejos” o “La oveja 99”. Por ejemplo, en el primer relato leemos:

            Si van a un lugar donde hay muchos cangrejos, hagan así:
                Separen los cangrejos grandes de los cangrejos chicos.
Después tomen los cangrejos chicos y separen los pelirrojos de los que tengan ojos azules y de los que están engripados.
Luego tomen los cangrejos grandes y dividan los altos por los bajitos.
Después tomen los cangrejos de ojos azules y súmenles todos los cangrejos que usen peluca.
Cuenten los que están engripados y réstenles los cangrejos que puedan pararse en punta de pie.
Por fin, multipliquen los cangrejos bajitos por los que sepan tomar la sopa con cuchara.
No se equivoquen, por favor.
El resultado tiene que dar 4. (Wolf, 1988:31-32)

Así en los textos de Ema Wolf, y podríamos seguir largamente recorriendo muchos otros, nos encontramos con Cortázar como una influencia clara en su producción literaria.

El elemento lúdico, es otro rasgo de la poética de Cortázar que podemos reconocer en varios autores y autoras de la LIJ argentina. Por ejemplo, en el caso de la poética de Adela Basch –escritora que inicia su producción literaria en la década del 80 y que después de treinta años de carrera acumula importantes premios entre ellos el Konex a la trayectoria literaria en el ámbito del teatro-, el trabajo con el lenguaje como materialidad cobra una espesura semántica disparatada y humorística en las historias que relata y, sobre todo, en los diálogos –llenos de malentendidos a partir de la ambigüedad del lenguaje- que los personajes establecen en muchos textos de esta autora. Por ejemplo, en la obra de teatro “Para el lado de los tomates” incluido en el libro Borombombón, levantemos el telón (2007) la escena se desarrolla en una verdulería donde hay muchas personas haciendo fila, esperando para ser atendidas. Veamos un fragmento:

            Doña Rosa: Vamos, hombre, apúrese; todos tenemos que comprar.
Don Pepe: Ya va, ya va. (Al verdulero) No, acelga no. Mejor llevo escarola. No, escarola no. Ah, ¿le conté que se casó mi prima Carola? Usted no se imagina lo…
Verdulero: (lo interrumpe secamente) ¿Qué va a llevar?
Don Pepe: Déme una coliflor para hacer con salsa blanca. Ah, no le dije que la vi a su cuñada Blanquita justo cuando salía de…
Don José: ¿Y? ¿Para hoy o para mañana?
Verdulero: (Le da una coliflor) Tome. (Para sí) Y así se las toma. (Basch, 2007:29)


En este caso el diálogo se construye a partir de una escena cotidiana, la compra en la verdulería, y el diálogo que se establece entre el verdulero y su clientela a partir de la irrupción de Don Pepe que tarda en elegir la mercadería y para cada verdura que compra vincula el nombre literal de la verdura con algún personaje que recuerda a partir de una asociación fónica. Además, la escena trabaja con la construcción del efecto cómico a partir de la empatía con el lector que surge de la presentación de una escena de la vida cotidiana representada con humor. Estos diálogos humorísticos se inscriben dentro de la tradición cortazariana de, por ejemplo, el relato “Familias” de Un tal Lucas (1995 [1979]) donde dos señoras “bien” establecen un diálogo de sordos donde cada una habla de lo que tiene ganas y, además, se confunde el sentido literal con el figurado. Veamos un fragmento:

-          A mí lo que me gusta es tocarme los pies- dice la señora de Bracamonte.
                La señora de Cinamomo expresa su escándalo.
Cuando la Ñata era chica le daba por tocarse aquí y más allá. Tratamiento: bofetada va y bofetada viene, la letra con sangre entra.
-Hablando de sangre hay que decir que la nena tenía de dónde heredar –confidencia la señora de Cinamomo-. No es por decir, pero su abuela paterna, de día nada más que vino pero a la noche la empezaba con la vodka y otras porquerías comunistas. ( 1995:87)

En otros casos, Basch trabaja con el malentendido a partir de la confusión entre el sentido literal y figurado de las palabras como, por ejemplo, en “Mucho ruido y poco comido” donde un matrimonio está por comer y se suceden una serie de situaciones disparatadas:

            LUIS: Vení, vamos a poner la mesa. (Se escucha una sirena.)
MARTA: ¡Uy! ¡Una sirena! Vení, Luis, vamos a la ventana a ver qué pasa.
(Abre la ventana.)
LUIS: ¿A la ventana? Siempre creí que las sirenas vivían en el mar.
MARTA: Sí, pero ésta es la sirena de un carro de bomberos. Escuchá.
(Se escucha el sonido de la sirena, muy fuerte.)
LUIS: Me aturde. Cerrá la ventana, por favor. (Marta cierra la ventana.)
Dale, pongamos la mesa que quiero comer. (Suena el timbre.)

Si bien Adela Basch recupera la dimensión lúdica de la poética cortazariana en el trabajo con el lenguaje, le da una vuelta de tuerca a partir de la utilización de diversos recursos humorísticos, fundamentalmente a partir de los juegos del lenguaje, la hipérbole, la técnica de la bola de nieve y la irrupción en lo cotidiano ya no de lo fantástico necesariamente sino de lo disparatado; asimismo, Basch propone en su poética la reescritura de clásicos de la literatura universal como La odisea en ¡Que sea la Odisea! (2003) o Don Quijote en Abran cancha que aquí viene Don Quijote de la Mancha (1991). 

Otro de los autores que se inscribe claramente en la tradición cortazariana es Ricardo Mariño, con una vasta trayectoria literaria que también se inicia en la década del 80. Su universo literario desafía al lector desde la irreverencia respecto de la tradición literaria y de los géneros. Su escritura tensa los límites genéricos y se opone a las clasificaciones convencionales; su literatura es autorreferencial. Es decir, Mariño propone en cada texto una mixtura genérica o una apuesta a la tradición pero desde una mirada subversiva y subvertida. Los rasgos particulares de su poética son el humor, la parodia, lo metaficcional, el uso del lunfardo, la exploración genérica y la representación de un lector activo que es desafiado por cada una de las historias y textos que construye Mariño. Por ejemplo, el relato “La vuelta al mundo de Cinthia Scoch” incluido en el libro Botella al mar (1988) dialoga con el texto de Cortázar La vuelta al día en ochenta mundos (1967) no solamente por la referencia desde el título sino también por el uso de un nombre fuertemente connotativo –recurso muy utilizado por Cortázar- como así también por la referencia ineludible a Julio Verne. “La vuelta al mundo de Cinthia Scoch” es la historia de Cinthia una niña a la que su madre manda a comprar un kilo de azúcar al almacén que, según su madre, estaba hacia el “Este” y el cumplimiento de ese mandado termina en un disparatado viaje alrededor del mundo que lleva a Cinthia a navegar desde el puerto de Buenos Aires a Sudáfrica, desde allí a Australia, de allí a Chile, luego atraviesa la cordillera y viaja por Mendoza, San Luis, Santa Fe y nuevamente arriba a Buenos Aires. Además de estas peripecias, el narrador relata cómo Cinthia va adaptándose al idioma de cada lugar. El relato finaliza con el reto de la madre que le dice a la niña “¡cuánto demoraste!” Además del disparate de una aventura sobredimensionada para comprar azúcar, también el humor está presente en el apellido del personaje y, a su vez, el relato hace un guiño al lector con el juego intertextual con la historia de Caperucita Roja, otro rasgo de la poética de Mariño, la reelaboración de cuentos tradicionales. También, en otros textos de Mariño, se cuela la dimensión política de manera tangencial como, por ejemplo, en el cuento “El héroe” incluido en El héroe y otros cuentos (1995) o bien, en otra alusión cortazariana, el trabajo con los niveles de ficción en el cuento “El hombre sin cabeza” incluido en el libro homónimo.

Si hablamos de niveles de ficción y de construir un relato donde la ficción es protagonista, en la mejor tradición de “Continuidad de los parques”, no podemos dejar de nombrar el libro Benja y las puertas (2011) de la escritora cordobesa Lilia Lardone con ilustraciones de Lucas Nine. En este texto se relata la historia de un niño que va al cine con su tía Cori y que mientras ella va al baño él queda solo y siente la majestuosidad de la sala y el silencio de ese ritual maravilloso que es ir a ver cine al cine. Escapa de ese silencio para buscar a su tía y es “tomado” por las historias de cada una de las películas que se proyectan en cada sala. El texto problematiza el juego engañoso de vivir la película como si fuera la propia vida, sentir lo que sienten los personajes, sufrir, llorar, reír, asustarse con las historias ficcionales que nos cuentan las imágenes cinematográficas, a partir de un trabajo narrativo donde la historia se estructura en dos niveles de ficción que se van entramando en el relato.  

Por último, no querría dejar de mencionar cómo Cortázar también se cuela en los textos del multipremiado autor e ilustrador Pablo Bernasconi y, como reconoce el mismo autor, es uno de los “nutrientes” a partir de los cuales crea e inventa ficciones. Por ejemplo, su libro La verdadera explicación (2012) es una compilación de historias sobre el origen de las cosas desde una perspectiva ficcional, humorística y disparatada que nos recuerda a Historias de Cronopios y de Famas y que, a su vez, podríamos suponer que tiene su origen o está inspirado en el texto “Destino de las explicaciones” incluido en Un tal Lucas:

            En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones.
Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural. (Cortázar, 1995:53).

En el caso de Bernasconi, como si fuera una continuación de este texto, explica cada cosa como si se tratara de explicaciones amontonadas que van saliendo a la luz a medida que vamos leyendo el texto y, cada relato se presenta como si se tratara de una entrada de enciclopedia. Así, por ejemplo, en la entrada “Los mocos” dice:

El hombre de Neanderthal no tenía mocos. Tampoco existían los mocos durante el Renacimiento o la Edad Media. Recién se asomaron al mundo a principios del siglo XVII, con la fabricación de los primeros pupitres de escuela. Esto confirma que existe una relación directa entre el moco y el aprendizaje sentado.
El primer moco de la historia aparece una mañana helada de 1624 durante una clase de geografía, dentro de la nariz de una nena de trencitas que se llamaba Rosa Moqueta (de ahí el nombre). (…) (Bernasconi, 2012:34)

En la mejor tradición cortazariana, Bernasconi la retoma y la reelabora imprimiéndole su propia mirada, su propia huella que da cuenta de una poética donde lo irreverente y desorbitado configuran un universo ficcional donde discurso verbal y discurso icónico dialogan.
Podríamos seguir largamente presentando otros autores y autoras del campo de la literatura para niñxs argentinos que se inscriben en la tradición cortazariana, ya que, como hemos podido ver, su influencia está muy presente aún hasta la actualidad. Tal vez esto se deba a cómo la infancia se constituye en un territorio donde todo es posible, donde solo se trata de atreverse a romper los límites y explorar nuevos espacios para la ficción, tarea que Julio Cortázar llevó a cabo en su poética y que podemos descubrir, como pequeñas puntadas, en toda su obra.

Bibliografía
AA.VV. (1987) Julio Cortázar. Al término del polvo y el sudor, Montevideo, Biblioteca de Marcha.
Basch, A. (2009) Borombombón, levantemos el telón, Buenos Aires, Abran cancha.
_________(2003) ¡Que sea la Odisea!, Buenos Aires, Alfaguara.
________ (1991) Abran cancha que aquí viene Don Quijote de la Mancha, Buenos Aires, Colihue.
Bernasconi, P. (2012) La verdadera explicación, Buenos Aires, Sudamericana.
Cortázar, J. (2014) La vuelta al día en ochenta mundos, Buenos Aires, Siglo XXI. 
_________(1995) Un tal Lucas, Buenos Aires, Sudamericana.
_________ (1994) Historias de Cronopios y de Famas, Buenos Aires, Sudamericana.
Díaz Rönner, M. A. (2001) Cara y cruz de la literatura infantil, Buenos Aires, Lugar Editorial.
González Bermejo, E. (2012) Revelaciones de un cronopio. Conversaciones con Juliio Cortázar, Buenos Aires, El cuenco de plata.
Hoy conversamos con Silvia Schujer. Disponible en http://7calderosmagicos.com.ar/Autores/rsschujer.htm
Lardone, L. (2011) Benja y las puertas, Córdoba-Argentina, Comunicarte.
Mariño, R. (2006) El héroe y otros cuentos, Buenos Aires, Alfaguara. [1995]
____________ (2007) Botella al mar, Buenos Aires, Alfaguara. [1986]
Sardi, V. (2014) “Infancias y literatura” en Actas VI Jornadas de Poéticas de la literatura argentina para niñ@s, FAHCE-UNLP. Disponible en http://jornadasplan.fahce.unlp.edu.ar/actas-publicadas
Sardi, V. y Blake, C. (2011) Poéticas para la infancia, Buenos Aires, Editorial La Bohemia.
Schujer, S. (2011) Cuentos y chinventos, Buenos Aires, Colihue.
_________ (1997) El tren más largo del mundo, Buenos Aires, Alfaguara.
________ (s/f) Cuentos cortos, medianos y flacos, Buenos Aires, Colihue.
Williams, R. (1980) Marxismo y literatura, Barcelona, Península.
Wolf, E. (2013) Libro de los prodigios, Buenos Aires, Norma.
_______ (1992) Fámili, Buenos Aires, Sudamericana.  
_______ (1988) Los imposibles, Buenos Aires, Sudamericana.

¿Qué otras influencias encuentran en la literatura argentina para niñxs de la poética de Julio Cortázar?
Hasta la próxima entrega,
besos