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miércoles, 15 de junio de 2016

Seis historias contadas por una araña

Este mes el blog cumple seis años y para festejarlo, primero quise renovar la presentación del blog -espero que les guste- con una ilustración de Jimmy Liao para la portada y, además, durante estos días iré compartiendo distintos textos que vengo leyendo y que me resultan interesantes.

Para empezar con este recorrido, elegí un libro de Didi Grau: A la sombra de una pirámide. Una tarde llegué a casa y ahí estaba, apoyado en la puerta de mi departamento, envuelto en un plástico transparente. Lo leí en pocos días y, justo, para ese tiempo también estaba leyendo la biografía de Chéjov de Némirovsky. Es raro cómo se van combinando las lecturas, las ideas. Una lectura me llevó a otra, una historia me hizo establece relaciones con las otras.



Irene Némirovsky en su Vida de Chéjov (Losada, 2016) narra cómo cuando el escritor ruso era pequeño, a pesar de la miseria y las necesidades, no faltaban los relatos orales que contaba su madre –acerca de la travesía que había hecho de niña con su madre en busca de la tumba paterna- o las historias que narraba la nana “leyendas en las que se mezclaban aquí y allá recuerdos de la guerra de Crimea, del tiempo de los siervos, con historias de bandidos y de brujas”. Historias que fueron acumulándose en la memoria del autor y que reaparecieron en algunos de sus textos.
Esa escena primigenia de una persona narrando a otras podríamos recuperarla como la postal que construye la memoria colectiva, narrar a otros/as historias del pasado, reales o inventadas, para mantener viva la historia y, en el diálogo con otros/as, construir también historia, lazo, unión.



A la sombra de una pirámide (Libros del Náufrago, 2013) de Didi Grau recupera esa escena primigenia, de pertenencia a la tribu, en este caso de una abuela araña a su nieta, para hilvanar seis historias que tienen como telón de fondo el antiguo Egipto y los escenarios maravillosos de las pirámides, los faraones y las reinas de antaño. Cada relato se inicia con la escena de la abuela araña contándole una historia a su nieta Bichita, a partir de un suceso o un evento cotidiano que requiere de un relato para dar una enseñanza, una explicación o simplemente por el deseo de narrar a otros historias de otros tiempos. Así en cada relato vamos descubriendo escenarios y personajes maravillosos donde aparecen guiños a lxs lectorxs –“Momias eran las de antes. No como esas momias de morondanga de las películas”-, el humor a partir del uso de la rima – “Porque sabrás, Bichita, que la reina, que era muy culta, solo hablaba con palabras que rimaran. (…) por ejemplo: -Muy bien, mis criadas, han puesto mucho empeño. Ahora me voy a dormir porque no doy más del sueño” – o del relato de situaciones disparatadas fruto del equívoco. Asimismo, se recuperan historias y parábolas tradicionales reversionadas donde, nuevamente, aparece el humor o el disparate con un fin didáctico.

A la sombra de una pirámide de Didi Grau es un libro donde se rescata la tradición oral, el juego con el lenguaje, el relato como memoria colectiva y vínculo intersubjetivo, y el humor. Seis historias para reír en un mundo maravilloso donde las gatas y los elefantes no son lo que parecen, o parecen lo que no son.    

¿Qué otras historias conocen donde la narración oral está presente o estructura el relato? 


viernes, 12 de octubre de 2012

Una Cenicienta italiana en el Teatro Colón

Para cerrar la semana, quería compartir la versión de la Cenicienta que vi en el Teatro Colón en ópera el domingo pasado, en la que cantó mi hermana Monica Sardi, interpretando a Tisbe, una de las hermanastras –muchxs de ustedes la conocieron en el concierto “El reino de María Elena Walsh” que interpretó en el marco de las IV Jornadas de Poéticas de la Literatura Argentina para niños.


En este caso se trata de la ópera La Cenerentola de Gioachino Rossini y los sucesos transcurren entre fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX en Salerno, Italia. Además, los cambios que encontramos en esta versión es que en lugar de la malvada madrastra se encuentra un padrastro desamorado, Don Magnífico; el Hada Madrina es sustituida por Alidoro, un filósofo y tutor del príncipe que tiene la apariencia de Einstein y, por último, la Cenicienta es descubierta por el príncipe no por su zapatito de cristal sino por un brazalete.

La ópera fue un completo disfrute por las voces de los cantantes y sus interpretaciones, la escenografía que se resolvió con un escenario giratorio que en cada lado presentaba una escena diferente, el uso de efectos audiovisuales completaban la propuesta escénica y el vestuario bellísimo de Gino Bogani.

Comparto con ustedes algunas fotografías que me facilitó Monica gracias a la generosidad de la maquilladora Eugenia Palafox -entre bambalinas- y a los fotógrafos del Teatro Colón, A. Colombaroli y M. Parpagnoli.



Las hermanastras Tisbe y Clorinda


La Cenicienta

En segundo plano, el Príncipe y la Cenicienta, y en primer plano, las hermanastras


Cena en el palacio cuando hace su aparición misteriosa la Cenicienta




Tisbe coqueteando con el falso príncipe, que es en realidad el sirviente que se hace pasar por él para descubrir quién es la mujer más virtuosa para elegir como futura esposa



Alidoro muestra el anillo que recibirá la Cenicienta, por haber sido elegida para casarse con el Príncipe



La Cenicienta y el Príncipe en la fiesta de bodas

El elenco el domingo 7 de octubre estuvo conformado por:
Cenicienta: mezzosoprano - Guadalupe Barrientos
El Príncipe: tenor-Gustavo De Gennaro
Dandini, su sirviente: barítono - Gustavo Gibert
Alidoro: barítono –bajo, Omar Carrion
Clorinda, la hermanastra: Marina Silva
Tisbe, la otra hermanastra: mezzosoprano, Monica Sardi



Alidoro y las hermanastras entre bambalinas

Y las decisiones estéticas y musicales, a cargo de:
Reggie: Sergio Renán
Vestuario: Gino Bogani
Escenografía: Emilio Basaldúa
Director Musical: Reinaldo Censabella
Iluminación: Eli Sirlin

Fue una ópera muy bella, a teatro lleno, donde muchísimxs niños y niñas disfrutaron de un espectáculo diferente.

Espero que les haya gustado, hasta la próxima,

Val