¿Cómo reinventar los clásicos?
Esos textos a los que volvemos una y otra vez, que conocemos de memoria pero que, una vez más, cuando volvemos a leerlos es como si fuera la primera vez que lo hacemos.
Leer Cenicienta de los Hermanos Grimm en la versión ilustrada de Kvela Pacovska (Kokinos, 2009) es una experiencia estética disruptiva.
Un zapato que articula la historia e inventa una nueva Cenicienta.
Colores saturados que nos trasladan al arte de Kandinsky, Paul Klee y Joan Miró.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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lunes, 11 de diciembre de 2017
jueves, 20 de julio de 2017
Clásicos y no tan clásicos en la Feria del libro Infantil y Juvenil
Otro año y otra visita a la Feria del Libro Infantil y Juvenil en la sede del Centro Cultural Kirchner. Poca gente, pocxs niñxs y poca venta, lamentablemente, en los estands. Tal vez por el horario de mi recorrido, tal vez por el costo de los libros y los bolsillos flacos.
Este año mi recorrido estuvo orientado a conseguir algunos clásicos que en algún momento tuve y perdí, o que siempre quise tener, o dejarme sorprender por alguna propuesta estética diferente.
El recorrido empezó, como siempre, en el estand de Colihue donde los clásicos y rescates literarios abundan. Ahí encontré muchas ofertas como, por ejemplo, los Libros del Malabarista 3 x $215.
Seguí mi recorrido, y unos pasos más allá, en Loqueleo en los anaqueles debajo de las mesas, me encontré con ofertas de los libros de Alfaguara infantil a 2 x $165, 2 x $175 y 2 x $185.
En Random House, finalmente estaba Miedo de Graciela Beatriz Cabal reeditado el año pasado -que conseguí a solo $161 y que era uno de los que quería. Pegado a algunos clásicos de Cabal, estaban los de María Elena Walsh entre $200 y $400.
Unos pasos más allá, en el estand Libro que te quiero libro,
encontré otra joya del artista plástico e ilustrador mexicano Gabriel Pacheco, el mismo de No, no y no , pero en este caso Los poemas de Federico García Lorca (Kalandraka, 2015) a menos de $300. Ahí también estaba una belleza en libro titulado Bola de agua que compré hace unos años en Bogotá y reseñé acá.
Y, como todos los años, me di una vuelta por Calibroscopio y allí encontré el otro clásico que buscaba hacía tiempo: Pluma de ganso (Babel, 2012) de Nilma Lacerda, una historia de apropiación de la escritura. Mirando y mirando, descubrí, también de la misma editorial, el nuevo libro de María Teresa Andruetto y Daniel Rabanal, Los ahogados, una historia contada a cuatro manos, entre imágenes y discurso verbal, sobre la desaparición forzada de personas, a $250.
Los cuatro libros que me llevé a mi casa y, así, termina esta historia la 27° Feria del libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires.
Ahora, ¡a leer!
lunes, 17 de julio de 2017
Otra Caperucita
Como todxs sabemos, versiones de Caperucita Roja hay muchas. Desde la de Charles Perrault en adelante, como lectorxs, hemos conocido distintos modos de contar la historia de esta niña con una caperuza roja.
En esta oportunidad, les quiero presentar una Caperucita distinta, la que creó Juanjo G. Oller para Milimbo a partir de la versión de los hermanos Grimm: Y recuerda (2014). Una Caperucita conceptual, donde las imágenes dicen todo sin necesidad de usar ni una palabra.
Y ¿qué me dicen de esta Caperucita?
En esta oportunidad, les quiero presentar una Caperucita distinta, la que creó Juanjo G. Oller para Milimbo a partir de la versión de los hermanos Grimm: Y recuerda (2014). Una Caperucita conceptual, donde las imágenes dicen todo sin necesidad de usar ni una palabra.
Y ¿qué me dicen de esta Caperucita?
viernes, 24 de junio de 2016
Hallazgos de un día cualquiera XIV: en mi biblioteca encontré unas nanas y una cebolla
Arreglando mi biblioteca, encontré el bello libro Nanas de la cebolla de Miguel Hernández
ilustrado por Matías Acosta editado en el 2013 por Ediciones del Naranjo, que
hace un tiempo me regaló mi amiga Natalia Jáuregui.
Volver a recorrer los versos que Hernández le escribió a su
hijo Manuel Miguel es una experiencia de lectura conmovedora. En este poema,
Hernández recupera la tradición de la forma folclórica infantil de las nanas y
él transforma el dolor en poesía y belleza.
La historia de Hernández, como la de tantos combatientes
republicanos durante la Guerra Civil Española, es la de un hombre que desde la
cárcel sufre la tortura y el maltrato de sus opresores y la situación de
miseria y desahucio en la que está su mujer y su hijo. Frente a esa intemperie
en la que quedaron, el poeta escribe este poema a partir del recuerdo de su
hijo comiendo cebolla para paliar el hambre.
Cada estrofa nos acerca cómo
siente el yo poético el hambre de su niño y la desesperación de la madre y, en
esa situación, el consuelo es la luna como regalo y la risa como escape, como
futuro, como libertad frente a tanta opresión. El cuerpo del niño es música
para el alma y su no saber la forma de la supervivencia.
Las imágenes de Matías Acosta
nos trasladan a ese universo escueto y minimalista de la escasez y la miseria, ya que cada doble página funciona como
síntesis simbólica y poética de cada estrofa.
La reedición ilustrada de este
clásico de la poesía en lengua hispana es una oportunidad para acercar a lxs
niñxs este bello texto poético que habla del dolor y el amor de un padre por su
hijo.
Un hallazgo para leer otra vez y
otra vez.
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