A partir de
esta semana, hasta el 19 de septiembre, la propuesta es festejar la realización de las VI Jornadas de Poéticas
de la literatura argentina para niñ@s publicando solo posts que se vinculen con
lxs dos autorxs invitadxs para esta edición: Pablo Bernasconi y Cecilia Pisos.
Creo que es una manera de conocer sus textos y sus poéticas antes de
escucharlos en vivo.
El fin de
semana pasado me tomé tres días de descanso en el mar. Una tarde en la caminata
habitual rumbeamos para la librería Böhm, un emblema en la ciudad de Pinamar
desde el año 1952. El fundador de esta librería fue un pionero que empezó en
Ostende con un puesto que armaba cuando llegaba y desarmaba cuando terminaba la
temporada donde hacía fotografías. Luego, con el tiempo y la ayuda de la
familia, se instalaron con una librería en Pinamar y más adelante, en 1984,
abrieron una sucursal en Cariló.
Para mí la
librería de Pinamar es entrañable porque de chica, las veces que veraneamos
allí, era un lugar donde elegía mis libros para leer en el verano. Todavía en
algunos libros viejos encuentro los señaladores de Librería Böhm.
Mirando los libros del sector infantil me
encontré con El brujo, el horrible y el
libro rojo de los hechizos de Pablo Bernasconi editado en Sudamericana en
2006. Este libro puede leerse como un cuento de hadas con monstruos, brujo y
libro de hechizos en el que Leitmeritz, el Brujo, resuelve los problemas de
todos sus vecinos con el Libro Rojo de los hechizos pero no puede ayudar a
Chancery, su ayudante, que es un horrible monstruo al que todo el pueblo llama
Horrible.
También
puede leerse como un libro sobre la lectura, sobre los sentidos que lxs
lectorxs pueden imprimirle a los textos o cómo una lectura “hereje”, como la de
Chancery al manipular el Libro Rojo de los hechizo cuyo poseedor e
interpretador es el Brujo Leitmeritz, trae consecuencias sobre los sentidos que
ese texto tiene a los ojos del experto, del lector especialista. Chancery deviene
un lector irreverente, que desordena y desacomoda los sentidos instituidos y
que, a partir de su lectura, genera efectos inesperados en los lectores y en su
propia vida. La lectura del texto prohibido, en una clara práctica de lectura
transgresora, genera en el ayudante también transformaciones en su propia vida
que lo llevan al descubrimiento de sí mismo. En este sentido, leer le permite a
Chancery descubrir que la monstruosidad es un efecto de lectura de acuerdo con
el cristal que se mire; es decir, ser o no monstruo depende de la percepción de
uno y de los otros.
Las
ilustraciones de El brujo, el Horrible y
el Libro Rojo de los Hechizos nos llevan una vez más a la poética de
Bernasconi donde las imágenes hiperbólicas, construidas a partir del uso del
collage, el mix de objetos, el relieve de algún detalle sobre el cuerpo general
de la imagen como el libro en las manos de Chancery o el pie que sale de la
cabeza de Leitmeritz, el trabajo sobre el volumen en los cuerpos de los
personajes, el trabajo con el color presentan un universo ficcional que
construye relato con el discurso verbal.
¿Qué otros
libros conocen de Pablo Bernasconi?
